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Cómo elegir bien un libro infantil Por: AnaJ
El Lunes 20 octubre 2008.

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Cómo elegir bien un libro infantil
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Autor: Kepa Osoro

Nivel educativo: Todas las edades

Introducción

Dentro del proceso de organización de una biblioteca uno de los problemas principales con los que se enfrenta el bibliotecario es la selección de los fondos.

A continuación vamos a exponer algunas consideraciones generales al respecto, aunque pueden resumirse en tres ingredientes: rigor, conocimiento de los destinatarios y trabajo en equipo.

Los maestros y bibliotecarios deben ofrecer a los niños libros que estimulen su imaginación y su creatividad; despierten y desarrollen su sensibilidad y ayuden a entender los sentimientos; provoquen la reflexión y el sentido crítico; les ayuden a conocerse a sí mismos y al mundo que les rodea; les abran nuevos horizontes y despierten aficiones e intereses hacia nuevas parcelas de la vida cultural, social, artística, etc.; estimulen la confianza en sí mismos y en el futuro; les potencien la capacidad de pensar; favorezcan actitudes de tolerancia, respeto y solidaridad; sean divertidos y estimulantes; y tengan calidad literaria: por su lenguaje, su contenido y su formato.

Algunas consideraciones para seleccionar los libros:

1. Información y formación. El maestro debe tener inquietud por formarse e informarse sobre los géneros, temáticas, autores de prestigio y principales colecciones de la literatura infantil.

2. Calidad literaria del texto. Ha de ayudar a desarrollar el gusto estético, estimular la afición por la lectura y el descubrimiento y fomentar la creatividad.

3. Calidad de las imágenes. La parte gráfica del libro ha de despertar la imaginación, para lo cual se han de ofrecer variedad de técnicas y estilos para enriquecer la sensibilidad del lector. Se buscará la armonía de las ilustraciones con el relato: ¿lo complementan?, ¿lo enriquecen?, ¿entorpecen su interpretación?. Las imágenes han de poseer carácter narrativo propio y cada una habrá de estar acorde con el contenido de la página. Habrá de existir proporción entre texto e imagen, en función de la edad.

4. Personajes. Han de ser apasionantes, bien caracterizados psicológicamente, con los que apetezca identificarse y que impacten al lector por sus actitudes y sentimientos, más que por sus acciones.

5. Ambientes. Sean reales o fantásticos, habrán de resultar siempre verosímiles y convincentes.

6. ¿Descripción, narración, diálogos...? Aunque con la edad la proporción variará, tendrán más acción que descripción y los diálogos serán frecuentes para incrementar la agilidad y amenidad.

7. Lenguaje. El lenguaje será enriquecedor y se adecuará al nivel comprensivo y madurativo de cada lector. Se jugará con los dobles sentidos, juegos de palabras y demás recursos creativos para potenciar el humor.

8. Temática. Se ofrecerá a los niños un abanico lo más amplio y variado posible de temas y planteamientos, tanto en los argumentos como en los conflictos a los que se enfrentan los protagonistas, valorando la verosimilitud y la honestidad con que se trate el tema. Se tendrá especialmente en cuenta la sensibilidad y delicadeza con que se aborden temas como la muerte, el aborto, el divorcio, la violencia doméstica, las drogas o el sexo.

9. Géneros. También aquí se buscará la variedad, huyendo del tópico encasillamiento de las lecturas infantiles en el género narrativo. El teatro, la poesía, el ensayo, el cómic y los libros informativos estarán presentes de modo equilibrado en nuestra selección.

10. Aspectos formales. Es fundamental tener en cuenta los aspectos externos del libro: diseño de la cubierta, tipografía (tipos y tamaños de letras), papel (calidad, textura, tintura), encuadernación, maquetación, ilustraciones, prólogos, notas...

11. Rigor científico, objetividad y actualidad del contenido. En las obras de referencia, consulta y documentales, pero también en los libros de imaginación o creación.

12. Criterios subjetivos. Es inevitable y aconsejable aplicar criterios personales en la selección. Pero sólo serán aceptables aquellos que deriven de una lectura personal y crítica, que tengan en cuenta los destinatarios de cada libro y que huyan de planteamientos partidistas o moralizantes, lo cual no significa que haya que desoír criterios morales o ideológicos. De un modo u otro, el libro que seleccionemos nos ha tenido que "tocar”; es decir, nos ha tenido que impactar porque nos interpela, nos hace replantear criterios personales, nos conmueve, nos sorprende, nos aporta conocimientos o enfoques novedosos, etc.

Conviene articular mecanismos organizativos y didácticos para formar en los propios lectores infantiles y juveniles criterios de crítica y selección y, una vez consolidados, favorecer su intervención en la elección definitiva y en la recomendación de lecturas a otros lectores.

La selección se realizará siempre desde un grupo de análisis y habrá que contrastar los criterios personales con los de los demás y afinarlos con la consulta de las diversas fuentes de selección que comentamos más adelante.

13. El destinatario. La edad del lector hay que tenerla en cuenta, pero nunca como criterio definitivo. Es más importante valorar su momento evolutivo a nivel psicológico, sus gustos, su historial lector (los itinerarios de lectura que ha seguido hasta ese momento) y su nivel de conocimiento y manejo de las diferentes estrategias de comprensión lectora.

14. Cada edad tiene su aquél

Hasta los 18 meses

Predominarán las ilustraciones, que serán coloristas y estimulantes y favorecerán la interacción niño/adulto. Historias con un texto mínimo. Fotografías de objetos familiares permitirán al niño conectar lo impreso y el mundo real. Serán de cartón resistente y seguro (con bordes redondeados), pero también de plástico, madera, o de distintos tipos de tejidos. Su tamaño permitirá que el niño los sostenga solo y pueda pasar las páginas. Se incluirán sonidos y un tacto cálido y variado.

De 18 meses a 3 años

Ilustraciones sugerentes y fotos para mirar y hablar con el adulto. Poesías, canciones y juegos acumulativos para repetir. Textos mínimos, apoyados en una pequeña historia narrada en imágenes (o pictogramas) e historias para ocasiones especiales (cambio de pañales a orinal, nacimiento de hermano, caída del primer diente...). Acción dinámica y ágil. Lenguaje claro y de calidad pero no ñoño. Proporción texto/imagen. Las imágenes de objetos cotidianos con un texto repetitivo permiten iniciar el desarrollo de las habilidades de lectura. Variedad de formatos, tamaños y propuestas gráficas que aumenten su interés por descubrir el mundo de los libros.

De 3 a 5 años

Historias que les diviertan expresadas con sencillez, no por ello triviales ni pobres. Debe hablarse con los niños de casi todo, aunque es muy importante cuidar la forma en que uno se expresa, para que ellos escuchen sin perder la atención. Libros de poemas para recitar con el niño y fáciles de memorizar.

De 6 a 8 años

Historias de animales domésticos que hablan, cuentos maravillosos, máquinas personificadas, ambiente familiar (hogar, escuela, juego...) y humor. Hay que evitar siempre reflexiones que el niño no pueda entender, la crueldad y el terror, el sentimentalismo (sensibilidad, no sensiblería), la metáfora pura (no la comprende) y las descripciones minuciosas. El contenido será adecuado a la edad del niño y a sus intereses. Con argumento, suspense y aventura. Debe haber continuidad de acciones o de movimientos. Pocos personajes, para no desviar la atención del niño. Escrito en estilo directo, con diálogos frecuentes. Onomatopeyas de animales o de acciones o movimientos. Desenlace rápido y siempre feliz. No muy largos, comprensibles y convincentes. Impregnados de alegría y buen humor. Serán atractivos visualmente. Las ilustraciones -preferiblemente en color- deben estar sincronizadas con el texto para reforzar la comprensión.

De 9 a 11 años

Al mejorar la competencia lectora, al niño y a la niña de esta edad le interesan los personajes con problemas como los suyos y las aventuras de pandillas en las que se proyecta, aunque también busca misterio, cuentos fantásticos y clásicos, biografías, deportes y juegos, pueblos lejanos, humor, animales reales o fantásticos, inventos, ciencia y experimentos para niños. Evitar moralejas. Acción, ambiente y caracteres vigorosos y dinámicos. No deben dejar en el niño dudas irresolubles. Frases no demasiado largas ni complejas. Tipografía de tamaño intermedio. Ilustraciones acordes al contenido del libro. Resumen del contenido en la contracubierta.

A partir de los 11 años

Se inicia el desarrollo de la conciencia social por lo que la niña y el niño ya buscan argumentos que contengan problemas humanos -sociales o políticos- y alterna las lecturas intimistas con la acción y la aventura.

Desde los 14

Se perfilan los itinerarios individuales de lectura que el joven jalona de aquellos libros que le permitan reafirmar su personalidad. El adolescente necesita modelos, espejos, en los que reflejarse, ídolos con los que identificarse y que le ayuden a desinhibirse, a descargar adrenalina y en quien poder verter sus confidencias más íntimas. En la narrativa buscará soluciones a sus conflictos y respuestas a sus anhelos e interrogantes. Los temas problemáticos -drogas, paro, delincuencia, sexo- son un tabú para su entorno familiar y por eso bucea en busca de novelas que traten estas situaciones desde perspectivas realistas y asépticas.

Algunas fuentes de información para seleccionar

Las fuentes de información más frecuentes son:

- Bibliografías y guías de lectura de distintas instituciones (destacan las del Centro Internacional del Libro Infantil de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez).

- Reseñas y críticas literarias sobre libros en prensa.

- Obras recomendadas en manuales de Literatura Infantil.

- Recomendaciones de colegas que han experimentado la reacción de los lectores.

- Sugerencias de los títulos más vendidos en librerías especializadas.

- Opiniones de los propios lectores (mediante termómetros de lectura, o recomendaciones recogidas en un boletín informativo de la biblioteca escolar).

- Biblioteca Pública.

- Seminarios de lectura y Literatura Infantil.

- Revistas especializadas (CLIJ, Peonza, Educación y Biblioteca, Lazarillo, Babar, Primeras Noticias, Fadamorgana, Kukuluma, Faristol).

- Catálogos editoriales (usarlos sólo como una orientación).

Conclusiones

Resulta evidente, tras lo expuesto hasta aquí, que la selección es un proceso complejo y de gran trascendencia a la hora de dotar una biblioteca de aula o escolar porque en él está en juego la cimentación de los hábitos lectores. Por eso insistimos en la necesidad de conocer profunda e individualmente a los niños y jóvenes para lo cual debemos escucharles en busca de las claves que nos permitan afinar en nuestras recomendaciones -siempre exquisitamente respetuosas- de lectura y en nuestra selección, que inexcusablemente habrá de ser realizada por un equipo multidisciplinar y comprometido.

Conozcamos los libros y demás materiales de lectura, desconfiemos de los listados de libros “ideales”, perfectos para todos y cuya no lectura es casi un sacrilegio.

Confiemos en la vista, en la intuición, pero vayamos más allá, no seamos frívolos y no adquiramos libros solo porque son bonitos.

BIBLIOGRAFÍA

BERMEJO, A. (1993): Para saber más de Literatura Infantil y Juvenil: una bibliografía. Madrid: Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil.

FUNDACIÓN GERMÁN SÁNCHEZ RUIPÉREZ (1999): Biblioteca infantil CD (Recurso Electrónico) Base de Datos de Literatura Infantil. Barcelona: Doc6.

- (2000) Entrequinientos. Una selección de lecturas para niños y jóvenes. Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil: Salamanca.

- (1996): Mil libros: una selección bibliográfica. Madrid.

KERGUENO, J. "Ayudar al niño a convertirse en lector”, en CLIJ, n. 1, pp. 86-91.

MORA, L. (1998): “Selección de fondos: libros de ficción”, en La biblioteca escolar, un derecho irrenunciable. [coord. Kepa Osoro] Madrid: Asociación de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, pp. 72-79.

MORA, L. y MORÁN, J. (1996): "Menos y mejores libros para hacer buenos lectores", en Comunicaciones del I Congreso Nacional del Libro Infantil y Juvenil. Madrid: Amigos del Libro Infantil y Juvenil, pp. 55-64.

PATTE, G. (1988): ¡Dejadles leer! Barcelona: Pirene.

PEONZA. (1993): Un libro para leer muchos más. Santander.

Artículo extraido de: Servicio Orientación a la Lectura (SOL).


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